De la cintura

En el ruido de la panda comienza todo. Risas y bromas. Miradas furtivas. Una caricia. Un roce de sus dedos. Atento a cada palabra, cada gesto. Riendo las gracias y aseverando en cada afirmación. Tras muchos escarceos y una oferta a la que no se podía negar, ella tuvo a bien concederle una audiencia. Y una tras otra, aceptadas las credenciales, comenzaron los paseos. Risas que reían de verdad cada paso que daban; ilusión al dejarla en el portal. Y se dieron la mano. Y la mano tuvo todo el calor de las estrellas. Fundidas sellaron un pacto que cada día se iba renovando.

Y llegó ir cogidos de la cintura. Casi uno, los siameses recién nacidos vivían al unísono: Cada paso sonaba al son de la canción de la alegría. Besos caminando. Abrazos en el zaguán.

¡Cómo pasa el tiempo! Ahora ella tiene algunos kilos de más y él, camina por delante de ella empujando un carrito de bebé. Ella le habla alzando la voz para salvar la distancia que hay entre ellos. El mira de reojo y esboza un fastidio.

Dos momentos y un invierno después, el bebé camina. Los dos caminan juntos. De la mano del bebé. Forman una eme mayúscula, pero los padres no se tocan.

Hace tiempo que no los veo pasar. Pero la última vez ella empujaba el carrito y gritaba a un móvil.
La primavera se ha ido. Sus cenizas se han aventado con el calor del verano y el viento del otoño.

Su cintura camina sola.

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2 Respuestas

  1. barberanlasoscurasgolondrinas dice:

    Si, si, si, siiiiiiiiiii…. cuando te pones… lo bordaaaas!!!!… q bonito (tu forma de escribir, claro… ). Que tristemente cierta cada imagen… Esto si q es un retrato de nuestra sociedad… de los made in Chito, que m gustan!!!!!… besooooos relindo… buenisimo el de la soledad q tienes en face… ya sabes q yo soy mas del rollito poetico…

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