INFIERNOS

En su intento de comprensión global, esto es, mirarlo todo y comprenderlo de un estacazo, el homo sapiens sapiens se estruja la sesera para meter el conocimiento y la casuística en una única percepción. Así se garantiza la tranquilidad que comporta saber porqué ocurren las cosas o el qué son los hechos que lo rodean y condicionan su vida. Me parece muy lógico, porque el terror al vacío es algo que acongoja mucho. Y más vale un poquito de certeza que un mucho de duda.

Dicho esto, he de decir que lo mismo ocurre con el infierno, como si sólo hubiera uno. En la mitología religiosa encontramos un lugar, habitualmente bajo tierra (enterrado, qué interesante imagen), altamente calefactado, con grandes avances en lo que al castigo punitivo, tela de castigador, se refiere; Todo ello en su más amplio abanico. Y toda suerte de bichos con cuernos y de color rojo o de cualquier otro color asociado con dolor, sangre, y todas esas imágenes que andan por el inconsciente. Han de ser verdaderamente feos porque la fealdad se asocia a lo malo y la belleza a lo bueno. Allí, los muertos pecadores y malísimos purgan sus desmanes añorando el perdón y la compasión que ellos no tuvieron en vida. Resumiendo: Personas malas muertas penando por toda la eternidad. Es un planteamiento estúpido y poco efectivo porque el objetivo no es la reinserción en la sociedad de los justos. Es castigar hasta que se le acabe la creatividad al diablo, malo entre malos y jefe del cotarro;
Y ya que están muertos, ¿para qué tenerlos jodidos por toda la eternidad? Seamos prácticos porque, a lo mejor, la creatividad del supermalo tampoco se acaba en el inframundo. Cuando me da por mirar el mundo que vivo, me doy cuenta de que desde el submundo han exportado unas franquicias de infierno, un adelanto con el mínimo interés para que nos vayamos enterando de lo que vale un peine.
Así, tenemos en primicia el infierno por desahucio, que no es otro que el banco que antes te sonreía al ofrecerte un préstamo hipotecario, enseña los dientes y te deja sin casa porque ya no puedes pagarlo. Esto ocurre porque se han dejado llevar por el entusiasmo especulativo, queriendo ganar fantastillones, como el tío Gilito, en poco tiempo y a costa de las costillas de los que les importan un pito.
Ellos sólo quieren recuperar lo que es suyo. No sé porqué se ponen así los desahuciados.
En segundo lugar, y no es por desmerecer, está el infierno del hambre; en nuestra sociedad no se ve morir de hambre a nadie por las calles, pero es algo que se adivina cuando ves a gente de toda edad rebuscando en los contenedores de basura. Aquí tenemos suerte porque hay contenedores donde desechar lo que no queremos. Pero, ¡te lo puedes creer!, hay países que no tienen contenedores: La gente se muere de hambre en campos de refugiados que no tienen donde echar la basura. Allí, el infierno es saber que vas a morir en un breve espacio de tiempo por una causa que tendría fácil solución, pero que no va a llegar porque no interesa a los que tienen basura que tirar. Es como vivir en un corredor de la muerte del tamaño de veinte campos de fútbol, esperando una condena, que no tiene conmutación.
…el infierno de la incultura, que te hace creer que las cosas son así porque así han sido siempre; el infierno de las creencias que te hacer creer que perteneces a una casta y que no tienes derecho a nada; el infierno de necesitar unas cremas para parecer más joven, como si la juventud fueran un valor vital para el desarrollo cognitivo y emocional de una persona madura. El infierno de ser maltratada diariamente por un machito descerebrado que cree que pegar es amar, que poseer es querer, que violar es afectivamente tolerable. El infierno del maltratador que piensa que es dueño de la vida de alguien y que puede poner punto y final a una vida sumida en un anticipo del infierno como modo de amar.
Y está el infierno de los que creen que si no se portan bien irán a un lugar mitológico donde van a estar jodidos por el resto de la eternidad. (todo un clásico) Este está reservado a los que tienen la posibilidad de elegir.
El infierno es el lugar donde reina la ignorancia. Es por ello que urge poner freno a todo lo que hace que una vida sea prescindible, o estadísticamente despreciable. Es necesario que cada uno de los hijos de Eva sea consciente de que hay que vivir con dignidad y, que todo lo que no te aporta dignidad, te la quita. Y no es tolerable que nadie piense que vivir sin dignidad es una buena manera de vivir.
Hay que vivir, de verdad; y no esperando un infierno, que ya lo es en vida, sin darte cuenta.
Hay solución. Hay puerta de salida. Cada uno ha de salir del infierno que vive, cada día, cerrar la puerta al salir y tirar la llave.

 

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.