Ridículos

La sensación de indefensión que siento cuando leo, escucho o veo las noticias es abrumadora. Por un lado están las desgracias que ocasionamos por nuestra falta de amor al planeta: Inundaciones, ciclones, sequías… Todo en nombre del bienestar de una minoría que, con un canibalismo on line, instantáneo, mastica a dos carrillos la dignidad del resto. Por este lado, veo que vivo en la zona de confort en la que puedo sentarme a escribir.
Por el otro lado, encontramos a una clase dirigente. Perdón: A la clase dirigente que tenemos todos los países. No hay honradez. Hay aproximaciones a un código ético. Pero en muy contadas ocasiones. Vemos a los civilizadísimos nórdicos dando envidia al resto de la clase, a las valkirias germanas voceando sus mantras y al resto de la población ejecutiva pues, a lo suyo; me explico:

En los unidos estados, vemos cómo un negro siempre es susceptible de ser apaleado, muerto y sepultado, sin que haya consecuencias para el blanco de turno que no asume responsabilidades. Ellos hacen lo que pone en las puertas de sus coches- patrulla: “To serve and to protect” A los intereses blancos. Los negros no dejan de ser unos polizones muy rentables que llegaron en barcos desde áfrica. No crean sus señorías que en los mediterráneorribereños países nos va mucho mejor. Si miras a Italia, huele. A Francia, también. Pero, cuando miramos a España, como somos tan envidiosos y esas cosillas, pues nos salimos de la tabla.

Nuestro presidente habla de que la crisis es historia. Con todo el respeto que merece el cargo que está ejerciendo, creo que debería volver a considerar lo que ha dicho y hacer una nueva declaración. Para los que él y los suyos trabajan, no hubo nunca crisis. Los que pagan la factura de sus desmanes pretéritos y actuales, son los ciudadanos de a pie cuyo futuro es poder llegar a fin de mes. Y hablo de los desmanes de los que gobernaron antes y ahora. Todos bailan al son que tocan los que siempre ganan.

Dilatan los procesos judiciales. Insultan al pueblo diciendo que ellos son transparentes y que ponen a disposición de todos con sus leyes los datos que puedan interesar al pueblo. ¿Acaso creen que somos imbéciles como ellos? Habré de recordarles que uno sube en el escalafón de cualquier estamento hasta su máxima cota de incompetencia y servilismo.

Ridículos. Títeres de feria decimonónicos. Babosos sedientos del beneplácito de los poderosos y mequetrefes acefálicos. Inmorales de corazón y razón. Corporativistas confesos. Me avergüenzo de todos vosotros.

Y lo siento por mi y por mis hermanos conciudadanos que aún creen que vosotros podréis hacer algo para aportar dignidad a sus vidas…

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1 respuesta

  1. Pablo Morales dice:

    Una verdad como un templo, me sumo a lo escrito

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