NOSOTROS O EL TRAJE

Como suele ocurrir, cuando algo no cuadra, no cuadra. Cuestionamos casi todo para intentar comprender. En las recetas de cocina pasa. Si sigues las variables al pie de la letra, todo sale bien. Pero hay veces que no, que no sale. Es entonces cuando comienzas a maldecir a satanás y todos sus sacristanes. Debería funcionar: Pero no lo hace. Entonces, ¿tenemos que pensar que somos nosotros los que estamos mal hechos o será quizá que es la receta la que no funciona? En muchos casos nos exhortaron a vivir de una manera en la que las consignas, los llamamientos a la coherencia patria se nos tatuaron en la conciencia. Y, como ocurre con los valores que se asumen de una manera inconsciente, en la que hay confianza sin filtros porque la fuente es fidedigna, resulta que no es tan como nos lo contaron. Llega entonces el momento de crisis: La situación por la que tenemos que tomar nuestra alternativa: Pasar de creer en lo que nos contaban a buscar nuestro propio camino, pues es propio del hombre forjar su destino aún en la adversidad. Y es en ella donde las dudas son combustibles para el camino y el hambre de identidad, nuestra brújula. Todo acrisolado por el tiempo. El problema no es el hombre: Es el traje que nos han calzado, con la misma talla para todos. Ni somos todos iguales, ni nos gusta a todos vestir de traje. No hay culpables. Sólo el brutal y genuino impulso de ser uno mismo con independencia da la historia que nos trajo a éste hoy. Un crujir de huesos que nos asusta, nos hace llorar y nos hace buscar el refugio en la oscuridad de la soledad y la perplejidad. Pero en la oscuridad, cualquier chispa es una antorcha en el camino, un lucero en la noche, una promesa del alba.

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1 respuesta

  1. vicente morales gómez dice:

    …más de lo mismo, Chito, mi hijo. Asusta, inquieta, y al mismo tiempo nos inspira y motiva a dar gracias a la Vida, que nos zarandea y nos hace sufrir y sentirnos “nada” tantas veces. El hecho molesto de no darnos cuenta de no reconocer la perseverancia que nos hace mantenernos en las dificultades, son las que hacen mantenernos, dentro de un no advertir su infinito valor. Esto es lo que hace que en momentos “lúcidos” veamos cosas que ya olvidamos, y que en general nos dejaron tristes, y no pocas veces escépticos, ante lo que estamos dando la vida….
    Pero ahí está la Providencia que, en su libro de visitas y consultas, responde “al punto”, cuando ha llegado “ese punto”.

    Tu padre

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