DESPIERTA

Oigo el pausado son de mi corazón. Al ritmo que marca el segundero del reloj que está a mi lado. Se hicieron amigos: Tantas noches juntos, tantos despertares… Bostezos, y a desperezarse, que hay que empezar la jornada. Pero no me levanto. No puedo mover un músculo. Siento que estoy en un barco vacío. El motor funciona, el navegante está en su puesto, pero no zarpo, no alcanzo las olas del mar abierto.

Quiero hablar, pero no puedo porque mi boca es presa del silencio del que no se mueve. Grito, pero sólo en mi mente, porque no hay aire que mueva mis cuerdas vocales. ¡Cuántas veces he cantado, he gritado, gemido y llorado acompañado por el leve movimiento del sonido en mi garganta. Pero no está. Enmudecidos, ciegos, mis ojos lloran.

Porque puedo llorar. Lloro el llanto de los que pudieron y fueron millonarios en palabras, en caricias , besos y abrazos que ahora yacen en la sombra de la inmovilidad. Mis lágrimas lavan mis ojos hartos de mirar, estúpidos por no contemplar; ya no abrazan la luz. Son globos que no vuelan, luciérnagas que no lucen, ventanas cerradas desde dentro por las persianas.

Pesadilla que me encadenó al lamento de quien vive enterrado en sábanas blancas; al olor del desinfectante y a la colonia de hospital…

Pero suena el reloj sincronizado a mi corazón. Hincho mi pecho y pienso que no puedo vivir como si estuviera muerto.

Despierta.

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1 respuesta

  1. barberanlasoscurasgolondrinas dice:

    Creo q me tatuaré la ultima frase en algun sitio visible… Gracias por conservar y compartir tanta sensibilidad en los tiempos q corren!!!!!

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