TODO

TODOComo si fuera un adolescente. El mundo negro o blanco. Todo o nada…

Nunca lo pensé de este modo, pero es increíble cómo se puede instalar una manera de pensar que hace que lo que se cuestione es el individuo y no el método.

Y es que, como dije al principio, siento que hay que darlo todo, de golpe, como un torrente en crecida, como una explosión, como la muerte.

En las relaciones siento que se opera en la misma clave. Veo a los niños con cuerpo de adulto abrazados, con actitudes copiadas de la televisión o de cualquier película de moda, en los portales, los zaguanes…

Al principio, discretos y sigilosos; sin saber que quien tienen delante puede ser tu pareja en breve. Tras ese escarceo, aparece la parte en la que hay derecho a roce. Son breves espacios de tiempo los que van cubriéndose hasta llegar a no saber de quién es el brazo ni dónde la mano. Y luego, tras una tórrida estrella fugaz, las lágrimas y “noteentiendos” que hacen que se quiebre: Y el cielo de la puerta del edificio se torna en Hades. Se culpan por lo ocurrido. Los amigos por un lado y las amigas por otro curan las heridas.

Y vuelta a empezar. Con la misma liturgia que la vez anterior volvemos a darlo todo, pero un poco más rápido; es así porque pensamos que no hemos cubierto adecuadamente los tiempos. Pero los tiempos no se cubren adecuadamente porque la primavera va después del invierno. Y las estaciones no alteran su orden por mucho que corras: No amanece más temprano por levantarte antes.

…los amigos por un lado y las amigas por otro…

Pisamos a fondo y saltamos las más angostas simas porque la felicidad está al otro lado y hay que llegar a ella.
Pero el tiempo tiene sus tiempos.

Hoy te doy todo lo que hoy te doy. Tú me pondrás una cara. Yo te arrugaré la nariz y me parecerás ridículo. Mañana caminaremos de la mano y no habrá prisa por saber dónde acaba el brazo sino que querré saber cómo coloreas tus sueños, dónde habita tu ilusión.

Y mi todo será más porque me encontraré con el muro de la incomprensión que hoy se levanta frente a nosotros y nos hace vivir una guerra fría que hace que habite el silencio. Busquemos las grietas. O un martillo.

Todo no es dar todo lo que tengo y lo que soy. Es ser capaz de decidir, cada día, crecer como si no hubiera mañana sabiendo que sí lo hay. Que hay caminos que recorrer.

Que si lo das todo, te quedas sin nada. Quizá no sea cosa de dar todo. Equilibrio como en los vasos comunicantes. Será compartirlo todo. Pasito a pasito.

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2 Respuestas

  1. Alfonso dice:

    Pues…vaya tela como escribes nene.

  2. La persona humana debe ser el centro, estar en el centro… (Jesús lo hace siempre, al centro, para que todos lo vean).

    Hay que darlo poco a poco. Eso es la vida, un camino, un proceso. Ciertamente, estoy seguro, lo que dices es una invitación a perdernos, a perdernos en el otro,… O quizá, a encontrarnos. Creo que, en parte, también señalas una de las frases de mi vida, no solo dar, sino darnos. El ser humano es un ser para y con los demás.

    Pero si, poco a poco,… Como bien lo dices, acompañado de mi libertad, de mis decisiones, de mi esperanza,… lo mejor de todo es que los caminos se recorren juntos.

    Me acabo, pero me vuelvo a llenar.

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