MATERNIDAD.

maternidadComo llegar al horizonte. Cuanto más avanzas, más lejos parece estar. Caminar sobre una esfera en la que te ves la espalda corriendo hacia un lugar que ya no existe.
Las luces ya no llenan tus ojos. La risa abandonó tus labios. Un latido; leve; que me recuerda que aún estás ahí. Pero no hay respuesta a mis preguntas.
Te acaricio y vuelvo a recordar el olor de tu piel de bebé. Tus juegos en la bañera, tu risa; ¡Ay, tu risa! Me aferro a su eco en la oscura caída que supone verte desaparecer lento, tan lento.
Nunca. Nunca, nunca debe sobrevivir una madre a sus hijos.
El dolor de nacerlos vale mil vidas. Pero el dolor de perderlos duele mil muertes.
Sólo por tu abrazo volvería a donde naciste. Y no permitiría que un solo segundo de existencia no fuera una fiesta: Un abrazo que, de amor, enhebre todos los amaneceres, todas las estrellas hasta que vuelvas de donde viniste: De la luz. Y de la esperanza que nunca me faltó viviendo esta vida contigo.

(Un abrazo a todas las madres que aman por encima de todo. Y hallan el motor de la esperanza siempre.)

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1 respuesta

  1. vicente morales gómez dice:

    ¡Qué bonito, Chito! Te agradezco y veo en ti tu agradecimiento a lo que he hecho en ti, porque ha sido Dios el que lo ha hecho.

    Gracias, hijo mío

    Tu madre

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