NI NADAR

PROFUNDOMis pies blancos, después de todo un otoño, invierno y primavera sin ver la luz del sol, se quemaban con la arena de la playa, blanca como ellos, pero insensible al sol. Caminaban hacia la espuma, la de antes del banco de algas que te encuentras mientras te adentras donde el agua cubre. Nadé un poco hasta que ya no di pie. La marea alta, con su resaca, me llevó mucho más profundo.

Desde la orilla, sólo se veía un puntito negro que, de pronto, se hundió.

Y me hundía lento. Miré alrededor y sólo había rayos de luz que bailaban a mi alrededor. Conforme fui cayendo, me di cuenta de que no moría. Era como respirar el agua, llenar mis pulmones de todo lo que me rodeaba: La luz, cada vez más tenue, las algas leves que danzaban a mi vera; el ruido de los niños en la orilla se perdía, se hacía imperceptible como el sonido de las conchenas mezcladas por el mar con la arena.

Se hizo el silencio.

Con él llegó la oscuridad. En el abismo en el que estaba sumergido, me acarició una corriente cálida que pasaba por allí; y tuvo a bien saludarme. Me hizo girar sobre mí mismo y me acurrucó.

Por un momento me alarmó tocar fondo. Mi abrigo amniótico pareció romperse por un instante: La madre océana me mostró lo que la superficie arrojaba a su vientre diariamente: Barcos hundidos preñados de fuel que, chapapote, impregnaba a todos los vivientes; cadáveres de los que fueron engullidos por las tormentas. A todos los conocía. Eran los que me acompañaron en algún momento de mi vida y no tuvieron importancia, no fueron nadie para mi: Fueron nada. Sus cuencas vacías, me hablaban de la soledad; su calavérica sonrisa era una mueca de desencanto. Los huesos de sus manos, desparramados por el fondo, eran la petición de un abrazo más grande que devolviera la ternura a una existencia en la que yo dejé de poner mi parte.

Por eso es más sencillo vivir en la superficie. No te mojas. No recuerdas ni sientes. Sólo eres empujado por el viento de Poniente; o de Levante. A donde te quiera llevar el devenir. Sin pensar, ni nada.

Ni nadar.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.