NO NECESITA TRADUCTOR

Reconozco que no tengo estudios. Es un hecho comprobable: Nunca fui universitario, ni cursé un grado ni postgrado ni master ni nada de eso. Debido a esa carencia es muy posible que no alcance a comprender la profundidad de las afirmaciones que vengo leyendo últimamente sobre el latín y su recuperación al servicio de la liturgia. Para no faltar a la verdad, incluyo uno de los fragmento que me han llegado. Y paso a pensar una mijilla:

“Otro ejemplo en relación al uso del latín: “El uso de la lengua vulgar no es necesariamente sinónimo de comprensión. Ni comprender quiere decir hacerse maestros de la liturgia, sino dejarse envolver por ella. Nunca entenderemos totalmente la liturgia, no sólo porque es el misterio de Cristo, sino porque es ella quien nos comprende a nosotros. Es el corazón quien debe “intelligere”, lo cual es mucho más profundo que comprender nociones, ritos y símbolos en sus aspectos bíblicos o antropológicos”.

Me perdonen. Con el lógico error que conlleva el desconocimiento de las fuentes de la liturgia, que según la Real Academia de la Lengua significa orden y forma con que se llevan a cabo las ceremonias de culto en las distintas religiones y ritual de ceremonias o actos solemnes no religiosos, el precedente texto subrayado me está diciendo que la liturgia es el misterio de Cristo y que es ella la que comprende a los que la consumimos (la liturgia, digo). Otra vez: Una ceremonia de culto es la que comprende a los parroquianos y se hace una con el ser sobrenatural al que se dedica tal culto.
O yo soy imbécil o me lo quieren hacer creer. No tengo que comprender lo que estoy viendo porque ya se encarga el auto sacramental de comprenderme a mí. Yo sólo tengo que estar ahí y ser comprendido. Más aún: Si es posible, que sea en latín porque, como todo el mundo sabe y gracias a la Logse, la mayoría de los católicos hablamos y escribimos fluidamente el latín clásico. Es cierto: Más del 80% de la población católica española, ha leído las Catilinarias de Cicerón en versión original con gran repercusión en la forma de pensamiento y percepción de la actual coyuntura.
Con ésta perspectiva me da por pensar y pensaré que quienes se dedican a verter tales opiniones viven inmersos en la realidad. Saben perfectamente que todos los bautizados de España son de misa y comunión diaria, comprenden todos los símbolos y signos que son utilizados por la liturgia en cada tiempo y son adultos practicantes de la misericordia, y no del juicio, como dice la Biblia.
Como evidencian sus postulados, los cristianos no confundimos credo con magia (Arte o ciencia oculta con que se pretende producir, valiéndose de ciertos actos o palabras, o con la intervención de seres imaginables, resultados contrarios a las leyes naturales), que es una actitud propia de gente sin cultura y que ponen su confianza en trivialidades pseudo religiosas. No. Quienes conocen a los seguidores de Cristo, y los pastorean, saben que tienen que hacer de todos y cada uno de ellos hombres de Evangelio: De buena noticia. Libres para trabajar por la dignidad de toda la humanidad; no se paran en visiones parciales de una verdad, sino que actúan en pos de la unidad de la que habla Juan en su evangelio.
Ya no canso más. En el tiempo que vivimos, la gente bautiza a sus hijos para librarlos del mal, para que no sean moros o por cualquier otra peregrina razón. Esta sucesión de razones nos acompañan a través de todos los sacramentos (conjuros litúrgicos) de nuestra vida. No soy listo. Pero sé que es fruto del vaciado al que hemos sometido a todos y cada uno de las puestas en escena de nuestra fe, reduciéndolas a prácticas deportivas o meros pasatiempos. No puedo compartir la opinión por la cual debemos recuperar el latín, la misa de espaldas o el sursum corda. Y no puedo porque tenemos que ser hombres y mujeres libres. Y eso no nos va a liberar.
Temo volver al oscurantismo. Al miedo. Al Dios castigador. Al todopoderoso caprichoso e incomprensible que nos observa sin misericordia. Temo que nuestros sacerdotes sean druidas, formulando sortilegios y asustándonos con predicciones apocalípticas.
Quiero conciencia en cada uno de mis hermanos como la quiero para mí. Necesito pastores que me miren como un ser humano y no como un consumidor de religión a tiempo parcial.
Lo importante no es el oro del templo sino aquello que hace sagrado el oro del templo. Y pido tener un corazón quebrantado y humillado, porque un corazón así, mi padre Dios no lo desprecia. No necesita traductor.

 

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1 respuesta

  1. UN EXTRAÑO dice:

    No has estudiado pero se te entiende con mucha claridad y se percibe perfectamente adonde apuntan tus tiros

    Un extraño

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