FE

Faith-in-God-includes-faith-in-his-timing[1]Regalo, don gratuito. Así se define. Por la fe se es heredero y gestor de los bienes de Dios en la tierra. Incorruptible, incompatible con la mediocridad, tiene carácter propio. Y no se casa con nadie. Si llega el caso, hay que someterla a juicio. Si, a pesar de las tormentas, permanece fiel, se acrisola. Pero si la fe, como los carretes de fotos desplegados al sol, se vela, se desdibuja frente a la verdad haciendo evidente su falta de consistencia, su necesidad de certezas que nada tienen que ver con el mensaje de la Buena Nueva, es polvo en el viento. Así, creemos en contra. En contra de todo lo que el manual del buen creyente, que nada tiene que ver con la vida que renueva la faz de la tierra, dicta: Las normas de obligado cumplimiento que van en contra de los individuos como sospechosos, indignos. Un credo basado en el amor de un padre, no puede hacer exclusiones. Estamos expuestos a la tentación de la pureza: Pero, cuando nuestro discurso nos lleva al conflicto con el otro y no a luchar contra nosotros mismos, para mudar de piel, para sentir los dolores en los huesos que nos están gritando que crezcamos en misericordia, es el momento de parar. De entrar en su casa, arrodillarnos y reconocer que nos hemos perdido en el cruce entre nuestro camino y el suyo.

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