ME HE DADO CUENTA

so-i-realize1La de veces que lo he leído y nunca he comprendido. Tantas veces cantado y nunca adentro. Nunca.

Hoy me he dado cuenta de que la dualidad que me sabía a abandono, a cobardía, era un gesto de amor infinito, un respeto profundísimo a mi libertad.

Por primera vez he comprendido porqué mi padre, el creador de todas las cosas, de todos nosotros, me dio un padre y una madre para venir, crecer y comprender: Fallar, reconciliar, aprender…

Sería muy difícil, pedagógicamente hablando, tener en casa un ser todopoderoso y omnisciente. Pondría múltiples ejemplos pero imaginaos que te dijera tu padre: “A las 18:34:07 te vas a hacer esguince patinando por la calle Carretas nº22 al tropezar con una loseta que está levemente desencajada” y saber que será sí o sí.

In-soportable, en dos palabras. Por ello. Es por ello que veo que, en mi falible padre se me da la oportunidad de aprendizaje y de que todos los logros sean gracias a mi crecimiento, a mi creciente consciencia.

¡Qué grande eres padre! ¡Qué alegría poder acercarme a ti porque quiero y no por divino decreto, por inexorable designio!

A quien me posibilitó la encarnación, mamá, gracias por tu infinito amor, que me acogió y dio el ser. Y a mi padre, el que me dio los apellidos, gracias por no ser perfecto. Eso me recuerda que tengo que poner los ojos más allá de lo que tú me puedes enseñar. Pero que eres compañero de camino. Hermano.

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