¿A QUIÉN QUIERES MÁS?

decidirAhora que disfruto de una inusual merma en mi capacidad auditiva, me ha dado por pensar en preguntas estúpidas que nos encanta formular a los humanos: ¿Cuál es el material más duro? ¿Cuáles son las diez cosas más importantes de la física, las piezas más relevantes de la Numismática mundial, cuál ha sido el ser vivo más grande sobre la superficie terráquea? Preguntas todas ellas que nos llevarán a un conocimiento inútil pero que, como en el Renacimiento, servirán para tener conversaciones sobre temas de los que sólo arañamos la superficie.

A lo que vamos: Si tuvieras que elegir, ¿de cuál sentido prescindirías? Digo yo que los únicos paraísos son los perdidos, los que disfrutamos siempre y, de pronto, se diluyen como la sal en el agua, como el río en el mar.

¿Cómo privarme de todos los paraísos que me concede la madre Naturaleza a través de mis sentidos?

Dejar de llenar el torrente sanguíneo de amaneceres naranjas, verdes pinos, atardeceres violetas, la cara de mis niños, la sonrisa de mi amor, las manos de mis padres…

Amputarme todos los sonidos. La lavadora de la vecina del tercero, el ruido de las bisagras de la puerta del primero; Nessum dorma despertando al alma del letargo, las campanillas de las voces de mis sobrinos pequeños…

El abrazo del viento; el calor de tu piel, el frío que blanquea mi nariz. Las cuerdas de mi guitarra vibrando al compás de mi corazón.

El perfume de los roscos de mi madre, el olor a muerto del bosque tras el incendio, la hierba mojada, las sábanas limpias y una camisa planchada.

El sabor de los besos de amor; y los de traición. Todos con sus mensajes bajo el mismo traje.

Doy gracias por todos ellos. Cuando los tuve, no los amé; y cuando me faltaron, los añoré como el otoño a la lluvia.

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