DIGNIDAD

zen-balanceCreo que el valor que define más claramente las relaciones humanas es la dignidad. Tiene intrínsecamente una pléyade de matices que hacen de ella una herramienta uniformadora y discriminante en todas ellas.

Me explico: Uniformadora, porque nos hace iguales ante las oportunidades. No hay más ni menos dignos. Todos somos iguales ante la dignidad.

En cuanto a discriminante es mucho más fácil. Ante la multitud de colores, experiencias, sentimientos y triglicéridos en sangre (con poco que nos empeñemos), nos damos cuenta de que somos diferentes. Bendita palabra. Por ello, cada relación es una partida de dados con cincuenta de ellos en el cubilete: Será complicado que todos saquen un seis.

Toda relación indigna, nos hará esclavos y cercenará la alegría. Una, verdaderamente digna, hará expandir el horizonte hasta tal punto que nos hará experimentar la posibilidad cierta de ser yo mismo al 100% cada día: Siendo este, y el siguiente, distintos; y todos, a cada paso, más experimentados.

El conjunto de hechos descritos anteriormente nos van facultando para establecer relaciones en libertad. Una libertad vertiginosa. Pero que huele a hierba verde, a lluvia de Abril, a Buena Noticia.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.