RECUERDOS

memories_58591066-48b2-11e5-a8da-005056b4648eRecuerdos. Vínculos con el pasado que, como el olor a bizcocho recién hecho, hacen que tu cuerpo reacciones salivando. Bañado de la luz del atardecer en primavera por la ventana de la cocina; o la tostada por la mañana: Viendo cómo la mantequilla se iba derritiendo y penetrando el pan hasta dejar una mancha amarilla…

Son aquellos que sacuden tus músculos suavemente, un leve escalofrío que sube por tu espalda y se expande por los hombros.

Y te transportan a un tiempo en el que la vida era exactamente como era: Así. Que había que jugar, pues venga; cantar, cantábamos. Viajar sin parar y jugar al escondite en una furgoneta.

Pero el tiempo pasa. Y observo cómo las condiciones externas (y las cadenas internas) pasan factura catalizando la naturalidad: Transformándola en doctrina, patrón de comportamiento; domesticados, nos buscamos la vida y admitimos a trámite todas las leyes que nos esclavizan un poco más y nos construyen un poco menos.

Como niño percibí la vida en blanco y negro: Lo bueno y lo malo. Bonito o feo. Ahora hay belleza cubista donde la lengua no tiene un adjetivo para designar “eso”. Inversiones a medio plazo que son propiedad de buitres en el fondo. Jefes, compañeros y proveedores que se buscan la vida a costa de la suya para buscar un bien que pagarán con su salud: Con creces.

Las niñas eran tontas, pero eran un misterio. Las odiaba, pero llamaban mi atención de un modo primitivo. Regalar margaritas pequeñitas, una frase grandilocuente de un autor desconocido. Una chaqueta de tu tío fiambre una talla más grande que tú para ir elegante… Y parecer lo que nunca fui.

Por ello, me acerco y te susurro al oído: Ya sé que cuento mis años por lustros, o por docenas, pero te quiero. Te quiero sin corazones ni trampas. Con arritmias y sudores. Sin saber besar, sin haber tocado tu piel; sin saber que es la frontera del cielo que amanece cuando rozan mis dedos tu mejilla.

No quiero nada de lo que se supone. No soy tu amigo. Soy yo. No eres mi amiga: Eres tú. Tal y como siempre fue. Dos niños que quieren pasear de la mano por la playa. Y nada más.

Ya vendrán los desiertos y la quietud. Abrázame, que quiero bailar contigo una canción lenta.

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1 respuesta

  1. Pilar Lucas dice:

    me has dejao sin palabras …….

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