CULPADRES

CULPABILIDADMe encantan. Los juegos de palabras. Intentar forzar los límites del significado intentando dotarlo de más matices. Si. Ya sé que es pretencioso y que, la mayoría de las veces, es un chiste barato. Pero me gustan.

Convengo con un cuñado que, a ser padres, nadie nos adiestró. Después de la física, viene el nacimiento, tú sabes… Y cree uno que con mimos, carantoñas (…) todas esas cosas que se reflejan en las fotos, las sonrisas babeantes de los niños, se educa.

Y no. La educación pasa por un filtro la mar de curioso. Es un axioma que no se lo salta ni Dios: Nadie da lo que no tiene. Dicho esto, todo está dicho. Ante la evidente pobreza de la que hacemos alarde durante nuestro período educante, ese en el que aún nos hacen caso porque sí, dejamos que sean los colegios los que eduquen, los que pongan en vereda a nuestros retoños, cachorros, crías humanas que, de un modo prodigioso, comienzan a actuar como nosotros, dejando el uso del cerebro en mínimos y rendida pleitesía a los instintos más básicos.

Nada mal lo que viene de serie. El instinto de supervivencia y el de dominio sobre los otros elementos de la prole, un 0,62 % de hijo por española; en la selva humana la ley del más fuerte, el más llorón, el que más jode, es el que se impone.

¡Que no sufra el bicho! No queremos verle así y cedemos al chantaje: El hijo del vecino tiene algo que mi descendiente no tiene y yo, que sólo se dar cosas que se compran, se lo compro. Primero juguetes, luego ropa; móviles, una moto o un coche. ¡Se lo merece todo! Que no se frustre, que tiene baja tolerancia a la frustración.

Por mucho que pretendamos saciar o enterrar las pulsiones animales, primitivas de nuestros hijos con cosas no lo conseguiremos. Con nuestro sentimiento de culpa (ahora viene el juego de palabras) convirtiéndonos en Culpadres, no se sacia. Tendremos a todo un homo Sapiens Sapiens con un hambre atroz de sentido vital con la habitación lleno de cachivaches, a unos padres desesperados por no poder darle lo que necesitan y todo un merchandising ofertando una cura infalible.

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