C.I.

running-brainPues si. Soy un cobarde intelectual. Y lo digo porque, cuando los profetas del desastre futuro que estamos cociendo en el presente entonan su canción, yo pienso en huir.

Es fácil de entender: Dentro de sesenta años, las guerras serán por el agua, los movimientos demográficos serán hacia los polos pues la temperatura será insoportable entre ellos. Y yo, ufano, pienso: “dentro de sesenta años tendré 108 años. Con el colesterol como lo gasto y la degradación progresiva que hoy disfruto, no: Creo que no llego”

Y me alegra pensar que las desgracias futuras las padecerán otros.

Y no pienso en solucionarlas. Sólo en llevar una vida plácida en la que no moleste a nadie. Me gustaría no ser molestado, por educación, vaya; pero esta cobardía impresa en mi frente me acompaña. Y mi intelecto se transmuta en instinto superviviente para justificar su ineptitud a la hora de buscar soluciones.

Como ya habréis adivinado, C. I. no es de coeficiente intelectual. Es de cobarde ídem.

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