DE NENÚFARES Y CÁCTUS

giant-saguaro-cactus-7Se puede estar solo con mucha gente alrededor. La soledad es la prima hermana de la tristeza. Empieza como un susurro; o como el colesterol que va tabicando tus arterias: Cuando quieres darte cuenta, eres un cadáver infartado. Sin ruido. Muerto. Son la Tristeza y la Soledad una consecuencia. Nunca son causa. Por no conseguir lo que deseas o por no estar acompañado por quien ha de darse cuenta. No valen las preguntas de si te pasa algo. Hay que ponerse en el pellejo del otro para comprender qué es lo que está ocurriendo. Todas las plantas necesitan agua. Todas. Los nenúfares necesitan mucho más agua que los cactus. Pero, por muy poco que necesite tan espinoso vegetal, necesita. Y para éste último la necesidad del primero es un exceso, pero para el primero es vital. Apenas con la humedad de la mañana en el desierto, un Sahuaro, puede vivir, soportar el estío. Pero, cuando ni siquiera rocía, va muriendo. Pierde el color hasta troncharse. Y aún caído, sigue pinchando, siendo casa y refugio de roedores. Vivir sin darse cuenta de que hay otras formas de vida es como tirar comida a la basura: Un desmán, una inconsciencia; y creer que con muy poco se puede mantener una relación, un afecto, es terrible. Es mucho más sencillo lamentar que cambiar de vida: Alabar los vestigios de la vida ya muerta que reconstruir lo que aún late: Recibir un pésame, pues aún eres el protagonista de la película estando el fiambre delante, que salir fuera y exponerte donde nadie te alaba el gusto.

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