PRAXIS.

lo-que-no-sirve-que-no-estorbeMe dejo llevar. Si. No tengo fuerzas para nadar contracorriente. Conjugo mis latidos con el verbo que formula la derrota. Así, lentamente, mi sangre se coagula en mis capilares, venas y arterias hasta hacerlas morcilla. Sangre cuajada que no lleva vida y se pudre quieta.

Se está muerto, no sé, más tranquilo. No hay que formular preguntas ni tener dudas: La certeza de la muerte capitaliza todo tu ser. Descolorido, sin nada que ofrecer, sin agradecimientos ni sonrisas: Sólo la risa sardónica que aparece cuando, hecha jirones, la carne cae al suelo.

Pero, como una brújula rota, algo me impulsa automáticamente hacia el norte. Por muy desorientado que esté no puedo ceder al chantaje, a la burla en la que se transforma mi vida cuando no soy yo;

La corriente que me arrastraba se congela. Formando un muro a ambos lados, vuelvo a caminar sobre firme. Ya no fluyo hacia mi fin sino que camino hacia mi propia existencia.

La praxis quiso hacer de las suyas. Pero hoy me vuelvo loco y decido no morir. Mañana, ya veremos.

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