¿DÓNDE ESTÁN LAS FLORES?

aleppo-bombing-11-3Un leve quejido. Hay veces que el silencio es pesado. Oprime el pecho sin dejarte respirar. Pero, cuando escuchas el sonido apenas perceptible de tu niño en la cuna, te vuelves a la cama más tranquilo. Pero no es igual cuando, tras un bombardeo, mueren pediatras en un hospital sito en una ruinosa ciudad: Fantasmal, golpeada e indefensa como las mujeres maltratadas durante mucho tiempo: Acobardadas, sin fuerzas, irreconocibles… El silencio que sigue a las explosiones se rompe por el llanto de los niños. El horror en sus miradas, incapaces de comprender cuál es la culpa que merece tal castigo. La respiración, rápida, casi violenta intentando atrapar el aire que parece no querer habitar el párvulo pecho, se esconde tras el frenético latido de un corazón desbocado por la angustia. Y la esquelética ciudad agoniza. Cuando crees que no se puede destruir más, vuelven a caer barriles desde el cielo cargados de metralla y abrasando los cascotes que caen de los edificios derruidos, crujiendo tras cada embestida de la violencia sistemática, calculada y grosera, de unos contendientes que sólo buscan su propio interés: Los que mastican las vidas de su pueblo como si fueran sus dueños. Cuando no haya pueblo que gobernar, ni ciudades que habitar, ¿qué harán semejantes lumbreras, hijos predilectos del jinete de la guerra, con tanto cadáver, tanta angustia concentrada, tantos niños sin futuro ni sonrisas? No se ven los campos desde las ruinas. Tampoco las flores. Una oración por Alepo.

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1 respuesta

  1. Ana dice:

    Acabo de escuchar al Padre Rodrigo Miranda,sacerdote en Alepo, dando su testimonio y siendo voz de los cristianos en Siria, en Cristo Rey, Jaén, y no tengo palabras… Queda en mi pecho y en mi mente un peso que sólo puede aliviar la fe…

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