PERFECTA

imagesCamino de su mano. No quepo en mi de gozo. Tengo todo lo que quiero, lo que deseo. Y lo tengo ya.

Alguien que me comprende, me cuida; me escucha y acompaña. Atenta, vigilante; amante y guardián: Frescura y abrigo a la vez.

Ya no tengo que buscar más. Está a mi lado y no necesito…

Los retos, nuevos como los días que amanecen, ya no existen. Lo tengo todo.

¿En qué momento la vida paso de ser vivida a ser tenida?

Si tengo todo lo que deseo, ¿se ha acabado mi vida? ¿Quién fijó las fronteras de la felicidad en un puñado de condiciones, como si de un contrato se tratara? ¿Acaso no hay lugar para la sorpresa, para la mutante capacidad de la vida para cambiar de playa a montaña según donde mires? ¿Deja de existir el desierto o la fosa marina por no tenerlos en frente?

¿Cuándo me inhabilitaron, me incapacité, para sorprenderme con lo que rompe las fronteras de lo evidente y crea una nueva variable, otra posibilidad?

Quien tiene una vida perfecta, tiene algo muerto: La vida es torrente en crecida y, lo perfecto, está acabado. Ese adjetivo no define a la vida.

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