CURVILÍNEA, MUDA, BELLA

ciego-sordo-y-mudoMe jode un montón, pero me pasa mucho. Vas conduciendo y, cuando estás haciendo la rotonda, tu vista se queda clavada en un anuncio donde una ebúrnea moza te sugiere que tomes helado. Helado me deja cuando tengo que frenar de golpe para no atropellar al viandante del paso de cebra.

Y me pasa también con los anuncios de la tele. Para venderte un seguro de hogar, hay multitud de hijos de Dios, todos ellos con una belleza fuera de lo común, en actitud festiva. No le veo yo la fiesta a una póliza contra incendios, pero…

Y no hablan. Sólo sonríen mostrando sus blanquísimos piños, carnosos labios y todas las cosas pares que nos llaman la atención, más, a los varones; también están las tabletas de chocolate que gastan algunos varones, directos descendientes de Adonis para regocijo de la parroquia femenina.

Abren la boca y su lengua parece que va a comenzar a desgranar palabras… Pero no dicen nada. Te dejan con una ansiedad por escuchar algo bello… Así que te lo imaginas.

Nadie como yo sabe el frío que hace tiritar mis adentros: El invierno que congela mi alegría, la noche que cubre mis ojos cuando lejos de toda certeza, deambula mi corazón buscando fuego que lo abrase. Y pongo mis palabras en su boca y en mi mente.

Y lo hago con un champú, una lima para durezas de los pies o un desodorante que no mancha mis prendas más queridas…

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1 respuesta

  1. Exacto, genial y cierto. Hay que tener cuidado con las curvas.

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