NADA QUE DECIR.

NO-DEJAMOS-NADA-02-INED21No. No lo intentéis. Siento la presión, el reto del folio en blanco, la profunda nada de la fusión arcoíris… Corro a buscar dentro de mí a la musa que me susurre al oído aquello que quiera contar, letras que quieran encarnar la idea que me acerque a vuestro corazón a tumba abierta. Pero no.
Tiraré de oficio. Buscaré en los lupanares de las frases hechas, las que sirven para un descosido y para un roto. Quizá en los vertederos de la publicidad, donde se comercia con la emoción para vender cualquier memez.
Quedaría como caballero hidalgo haciendo guiños, murmullos dorados de nuestra literatura, con un palillo en la boca y el hambre de novedad, de vida, en las entrañas. Sería maravilloso escribir los versos más tristes, recordar a Amanda, salir al campo como Dolores…
Sólo me queda el hambre, el que me hace buscar la fuente, de alzar el atronador silencio de las palabras escritas. Así, las leeréis; y resonarán en vosotros con vuestra voz. Será un susurro conocido, un abrazo inesperado.
No tengo nada que decir. Nada que aporte frescor al estío: En nuestra piel y en nuestro corazón deshidratados, habitan todas las palabras que están deseando renacer tras el orvallo. Tras la tenue niebla del olvido, habita todo lo que un día nos hizo saltar el corazón henchido de inocente esperanza.
Sólo una cosa: Rasguemos el horizonte, sumemos al crepúsculo la luz de la mañana y que hoy amanezca la alegría que soñamos, el amor primero.

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