ADICCIONES

kadenaNacemos. Aparentemente sin condicionantes que determinen qué seremos, dónde iremos. Y creo que es así. Pero, la presión ambiental es como la del océano cuando te sumerges: Cuanto más profundo, mayor es la presión por centímetro cuadrado. El casco del submarino se va abombando hasta que el aire interior no puede compensar la presión externa: Y se colapsa la estructura.

Hoy hablaré sobre las cosas que son, casi sin darnos cuenta. Cuando sales y tienes que tomarte algo si o si. O las obligaciones que te creas por mantener determinadas formas. Cada uno lo suyo, quiero pensar. Pero advierto que son casi universales.

Son las adicciones todas aquellas cosas de las que podemos prescindir para vivir pero que se instalan en nuestra vida como las Lapas sobre las ballenas en una relación de comensalismo. Solo que, a la ballena, ni la beneficia ni la perjudica.

Lo más llamativo es que hay adicciones que son un modo de relación. Es por ello que es difícil dejarlas. Y son motor de cambio de personalidad, de luchas dentro de la familia, de tristezas tan evitables…

Las adicciones nos hacen ser lo que se espera de nosotros pues es muy fuerte la corriente que te arrastra hacia la universal aceptación: Aquella que nos aúna y nos iguala a los que nos comportamos exactamente igual. Y te das cuenta de que no es sólo algo que no te aporta, sino que te roba la propia identidad.

Por eso, hoy, quiero quitarme lastre de encima. Quiero ser capaz de vivir mi existencia sin pagarés diarios que me desdibujan como los dibujos hechos con rotulador al caer al agua. Sueño. Y juro que quiero abrir las ventanas, limpiar el polvo a mi voluntad y vivir mi vida sin ser coartada por nada que necesite peajes, innecesarias liturgias.

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