AMAR AL PRÓJIMO

amar-al-projimo-como-ati-mismoSi somos producto de la educación. Si nuestra configuración de serie determina considerablemente nuestro camino. Si somos imagen y semejanza de nuestro padre…

Cuando miro la realidad que me circunda, me vienen sombras de dudas ante la posibilidad de vivir dignamente de todos los habitantes de la tierra. Miro a mi izquierda y veo un país gobernado por un señor afroamericano, esperanza blanca de muchos, que se quedó en agua de borrajas; y que puede ser sustituido por una blanca cornuda que debe mucho a los lobbys de su país o por un indeseable, lenguaraz que sólo sabe insultar, espolear la violencia y mentir para medrar.

Cuando miro a mi derecha, tampoco me siento mucho mejor. Me encuentro a un judoka con alma de abusón que, en nombre de la seguridad de la madre Rusia, hace lo que le da la gana en la zona mientras el resto de países se acojona, no vaya a ser que se enfade. Se alía con líderes salvadores de la patria de dudosa conciencia, que masacran a su pueblo en el medio oriente para prevenir un mal mayor, el terrorismo islámico.

Y la mayoría de los habitantes viviendo con algún tipo de carencia, cuando no tienen hambre por costumbre, la guerra como vecina, la invisibilidad como condición.

Me cuesta trabajo vislumbrar la misericordia de Dios en todo eso.

Cuando esto ocurre, tiro de manual. Ha pasado tanto tiempo que la desmemoria se ha hecho fuerte: El olvido hizo de la guerra su sementera.

El manual me dice que hay que amar al prójimo como a mi mismo.

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