UN SOLO CORAZÓN

Building-Sand-Castles-Cape-Hatteras1“Un vaquero comienza a vestirse por el sombrero y a desvestirse por los pies.” Es una frase que escuché en una película de indios y vaqueros. Siempre me he preguntado como hacían para ponerse la camiseta con el sombrero puesto.

Y me doy cuenta de la cantidad de tonterías que determinan los días, las formas de comportarse que tenemos. Y un ejemplo es vestirnos (por enlazarlo con el vaquero).

Mi identidad se adivina por lo que llevo puesto. Y cubro mis pies con calcetines y zapatos, mis piernas con pantalones; una camiseta, por ejemplo, de manga larga cubre mis extremidades superiores y mi tronco. En mi cabeza, una gorra y, a mis ojos, los oculto con unas gafas de sol.

De principio, me resulta curioso que lo más visible, lo que queda al aire son los mofletes, las orejas, el cuello y las manos. Todo lo demás está cubierto. Cualquiera que llevara las mismas prendas, las mismas, sería yo mismo.
Y veo cómo determina la vestimenta mi forma de vivir…

…Aunque podría ser que mi forma de vivir determine mi vestimenta. Esto último me parece más lógico.

Pero se hace vitalmente necesario vincular la vida a la ropa. Y hoy, si llevo pajarita, barba y gafas de pasta, soy Hipster; y si llevo Hiyab, soy musulmána; si pañuelo palestino, terrorista o muerto de hambre. Si Kipá, judío y represor: Vestir la desnuda humanidad nos deshumaniza para ser fácilmente reconocibles, evaluables, destruibles.

Un solo corazón. El de toda la humanidad. Es el que late cada mañana en busca de la felicidad. No añora un pasado que nunca volverá. Sueña campos verdes, ríos con niños riendo en las orillas, castillos de arena en la playa.

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