Y, A TI, QUIÉN…

faroDiferentes. Maravillosamente distintos. Nuestra especie, culmen de la creación, es muestra de la diversidad misteriosa que habla de un padre común: Un creador de tendencias dispares demostrándonos, como la luz a través de un prisma, que está formada por lo diferente.

Y, por ir entrando en harina: ¡Un encuentro distinto con cada uno de nosotros! Una experiencia que, quienes admiten a trámite en la fundamentación de su existencia, hace cambiar: Se vuelven faro en la tormenta.

Una tormenta, un faro. Dos situaciones históricas, dos faros. Tres injusticias, tres faros… Y así. Tantos encuentros distintos, dando lugar a realidades diferentes nacidas de una misma zarza.

Fundadores de obras que hablaron, en su génesis, de aquella circunstancia que los había hecho nacer. Tantos cruces de camino…

Ahora puedes hacerte la pregunta:

A ti, ¿quién te fundó? Cada uno de nosotros dirá un nombre: De santo, o beato (no me pararé en el género: A buen entendedor…)

Embelesados en la contemplación del dedo, nos perdimos los sucesos cósmicos que nos hablaban, a cada uno de nosotros, de la prodigiosa capacidad innovadora de nuestro padre.

Si la savia no alimenta, el árbol se muere, no da fruto.

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