BELLEZA

imagen-sin-tituloDicen que los que han viajado a la luna, no son capaces de vivir como antes. Los astronautas, al no estar sujetos a las leyes de la gravedad, se liberan de todos los pesos. Y, uno de los lastres que abandonan tras la Exosfera, es la grosera fealdad. Minimalista, el Espacio ofrece una visión sin filtros: Tú y la nada oscura poblada de titubeantes luces a millones de kilómetros de distancia. Cuando se experimenta la belleza en esa proporción, uno se llena del Todo. Y se convierte en tu refugio ante el dolor, la angustia y la desesperación que, estar pegado a la tierra, tiene asociado. Es tu lugar de reposo, descanso. Tu luz infinita, tu motor inagotable. La morriña te hace tener cambios de temperamento bruscos, más apreciables por los que están más cerca. Pero, quien se cruza con un exohumano, aquel que ha tenido una experiencia con el cielo, celeste belleza, siente que hay algo: Que ha vivido algo que ha valido la pena. Todo lo que he contado, es la metáfora del encuentro con lo sagrado: La belleza infinita que puebla todo tu ser tras el encuentro. Y que, a pesar de añorarlo, desear otro, te convierte en luz en la tiniebla, alegría inenarrable, mapa en el desconcierto.

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