VANIDAD

calzada_romana_053Los llamados grandes hombres por la historia que escriben los ganadores parecen tener la manía de intentar permanecer en la retina, y con ello en la memoria, de los pueblos que estarán tras su desaparición. Resulta fascinante la cantidad de obras, a costa de los que son olvidados como archivos temporales, que nos hablan de grandeza. ¿Qué grandeza necesita un hito en el camino, una bandera permanente, un monolito megalítico o una columna con bajorrelieves? ¿Verdaderamente hay que recordar las hazañas bélicas de cualquier personajillo? ¿Son acaso las guerras algo que haya que recordar cuando se renuevan, todas las temporadas, las excusas y los noticiarios que nos muestran en HD la resulta del último bombardeo, la piel de los niños abrasada por las armas químicas, o las fosas comunes que los liberadores van encontrando en la persecución del malo malísimo? “Vanidad de vanidades: Todo es vanidad” No hay recuerdo que merezca ese nombre si no permanece en el corazón. A quienes me digan que es un modo de recordar, a la generación actual y a las póstumas, las obras de antiguos próceres que hicieron de nuestra tierra lo que hoy es, ¿Qué quieres que te diga? No hace falta: Pues los grandes hombres de ahora no son mejores que los antiguos, lamento decirlo; Si ves un arco de triunfo, es un arco que recuerda la derrota de otros. Si un templo dedicado al santo sepulcro, aviva la llama de una traición. Si un palacio al Rey Sol, es un panteón de todos los que murieron a su sombra. Habría que ser honestos a la hora de elegir quiénes han de vivir para siempre en una memoria viva: Madres, que nos trajeron al mundo, los que nos enseñaron a leer y escribir; ese señor de quien no recuerdo su nombre que me mostró cómo atarme los cordones; Los que hicieron encontrarme con lo que hoy es trascendencia y motor de mis latidos. Y al amor de mi vida, que lo es hoy: Y mañana… No necesito anillo para desear su eterna compañía. Los recuerdos que necesitan separata, no son tan dignos de ser recordados. Las pisadas en la piedra no dejan huella: En el barro, si.

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