REQUIEM

caminoHa muerto un niño. Desde que lo supe, no he sido capaz de quitarme la noticia de mi cabeza. Y doy vueltas a porqué no puedo dejarlo ir, olvidarlo y no sufrir. La muerte está dentro del paquete de la vida y no la puedes perder de vista…

Pensando en porqué me afecta tanto la muerte de un crío, me doy cuenta de todo lo que genera el sólo hecho de saber que comienza a vivir en el vientre materno. La esperanza de que será un bebé sano;…se parecerá a tal o cual abuelo; que sea una horita corta. Todas las malas noches y los paseos por los cólicos del lactante, la paz que te comunica cuando lo miras mientras duerme, el insomnio que se instala cuando no lo escuchas respirar y te levantas: Pegas la oreja y eres tú quien respira aliviado.

Y todo lo que deseamos para ellos: Lo mejor: La mejor educación, el mejor ambiente, las mejores atenciones. Cuando muere un niño, muere todo el futuro perfecto que habíamos imaginado.

El vacío…

Una muerte en vida de todos los que lo vieron gatear y ahora sólo les quedan los vídeos y las fotos; un abriguito al que te aferras como si de un salvavidas se tratara. Como si su tacto pudiera devolver un solo instante de su ternura.

Ojalá el llanto de todos los que le amaron desde el principio, sea capaz de arrastrar el dolor. Y nos deje, a la orilla del mar de su ausencia, la serenidad de su imagen durmiendo, la luz de su risa, el calor de su abrazo.

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