ANCESTRAL

lagrimaDías para que no caiga en el olvido la efeméride que toque. De ese modo, pretenden que me conciencie y no me olvide de la violencia de género, los diabéticos, la Madre Tierra, Donaciones de órganos y fluidos varios… De algún modo, todo aquello que nos recuerda que la memoria colectiva es capaz de mover el mundo.

Ancestral. Buena palabra para describir de dónde viene esa memoria. Para mal. Y para bien. Antigua como la existencia, repite patrones comportamentales y educa desde la costumbre: Lo que veo, lo repito. Y es ahí donde me siento desconcertado.

La especie que habita la cúspide de la pirámide, se sigue comportando como acéfalos. Presos del primitivo instinto, se me comunica lo que mi padre recibió de mi abuelo, que recibió de su padre, que lo recibió el abuelo del mío…

Por ello me pregunto: ¿Acaso no estoy reproduciendo los terrores, chistes, gracietas y dolores? ¿Sería imbécil no considerar la posibilidad de que, por debajo de la inteligencia (tan valorada, jajaja), sea más fuerte el lenguaje no verbal?

Aterrizando. Es francamente preocupante que se traten hechos tan repetidos como la violencia de género como algo aislado. Toda violencia contra la mujer, está aprendida de una manera antigua, paleozoica y embadurnada de afectos que desdibujan su brutalidad. Y me voy a meter en un berenjenal, pero en tanto se dé la violencia como un hecho normal en las relaciones diarias de nuestro hoy, estamos abonando las yoyas del futuro, otro futuro, más futuro.

Las maltratadas estarían allanando el camino a los maltratadores, validando su acción con sumisa compostura; y educarían en la sumisión a sus hijas, futuras paridoras de maltratadas y maltratadores.

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