LA RADIO LADRÓ

or7000_12-ims-es_esLa radio, de pronto, comenzó a ladrar. Rítmicamente, martilleando mi sien; era una canción que hablaba de cómo un machote iba a poner a las mujeres que se pusieran a tiro, ninguna se atrevería a negarse a tal propuesta, mirando a Coria. Nada nuevo.

Hablaba que iban a gosar, perrear y todas eso que, oh maravilla, nunca se le ocurrirían a una compositora, una letrista.

Os juro que me encantaría ver cómo un supermacho aguanta un asalto durante toda una noche con una jauría de mujeres enceladas por su sola presencia. Probablemente, será por mis raíces preconstitucionales y de la transición, ya me reí suficiente de las payasadas que los machos ibéricos contaban en las películas. Ya sean peninsulares, ya latinos, tengo dudas racionales de que la autoestima de dichos copulantes salga indemne de los primeros diez minutos.

Si, querido lector: Yo sé que tú aguantarías noches bisiestas: Pero no creo que tú puedas, ni ella esté por la labor. Y ahora viene lo divertido: Que una colega te diga: ¡Venga, toda la noche! Es como cuando ves vídeos de caídas: Caes fijo.

Y otro factor a tener en cuenta: En la cultura mediterránea a la que pertenecemos, las madres y las hijas son objeto de veneración. (bueno: Las hermanas, también) ¿Te imaginas a un machito diciendo todas esas cosas a las mujeres de tu casa? Ojalá el letrista le dé por pensar. Quizá el trato que el tigre de Bengala protagonista dispense en sus oníricas pájaras a las mujeres, cambie al corregir el error de paralaje.

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