HOY

tivoli-calendarioLa memoria es caprichosa. Es capaz de viajar al siglo XX, a veces amniótica, a veces Evamaría… Joe Rigoli hace muecas en el blanco y negro del catódico programa; los payasos de la tele construyen su grafiti en mi memoria levantando el muro de don Pepito, don José…

Con la perspectiva, se me erosionan los errores y, romos, pido perdón por ellos: Con propósito de enmienda, me acerco a quienes dañé y les ofrezco mi corazón, pues no está todo perdido.

Me confieso: Es mucho más fácil reconciliarme con el pasado, que fue siempre peor, que perdonar, en tiempo real, lo que hoy está sucediendo.

Queda menos tiempo para errar. Si. También para perdonar. Con mis arterias plenas de colesterol, parece que se esclerosan también mis capacidades de empatizar. El pasado me hace sentir mejor cuando me reconcilio con él. Pero no se impregna mi presente de la misericordia, tan necesaria, hacia mí y mis hermanos.

Consciente, rebusco en mi bolsillo y comparto con el músico de la calle, pues es una condena vivir con prisa y sin música. No importa que no sea buena. Siendo así, hace que una sonrisa amanezca en mis labios.

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