INCOMPARABLE

luna-llena-navidad-2015El insecto más grande del mundo. Las siete maravillas. El hombre más fuerte, más guapo; la mujer más bella. El pelo de oreja más largo del mundo, las uñas más largas… Nos gustan las comparaciones. Es un modo de vivir: Una percepción de la existencia en función de patrones externos, comprensibles, mesurables. ¿Cuál es, entonces, el mayor bien? ¿Es, ese bien, el mismo para todos o varía según el meridiano que hayamos atravesado? Como es algo bueno, pues lo dejo ahí; que cada uno se responda según lo claro que lo tenga o vaya teniendo. Y llegamos al asunto. ¿Cuál es el mayor pecado? A la pregunta, hay multitud de respuestas. Yo propongo una: El mayor pecado es vivir mañana: Preparar la masa madre del pan para el pan que se habrá de hornear ésta noche. Posponer los besos, dar largas a quien me acompaña todos los días. Es, el mayor pecado, la estúpida sensación de que viviré un día más del que tengo bajo los zapatos y sobre mi cabeza. Y, como soy el que escribe, añadiré un anexo: Es, el más pútrido de los pecados, no ser lo mejor de mí todos los días: Dormir para no ver; criticar para no cambiar; llevado por la corriente, creo existir cuando estoy perpetrando una vida de héroe al modo de gañán. Mi vida: Mi vida, en comparación con otras, no es nada. Porque es la misma vida que la de muchos. Y, con ello, estoy demoliendo mi dignidad. Lo que hagan otros, me da igual: No son motor de nada de lo que pueda cambiarme: Sólo yo haré de mi vida algo incomparable.

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