MONOTAREA

Sin preferencias. Soy todo lo que soy, en conjunto. La excelencia o lo bajuno; colon o lóbulo frontal: Todo soy yo.

Pero me descubro parcelando mis prioridades: Minifundios con paredes de piedra, como las que hacía el abuelo Melitón, dentro de mi existencia. Inconexos, formando una miríada de islas en mi ánimo, en un atroz silencio que sólo se ilumina cuando elijo esa y sólo esa para poner en funcionamiento, traer al primer plano.

¿Es más sagrado el momento de limpiar los cuartos de baño o el de hacer un bizcocho? ¿Me acompaña significativamente más el creador de todas las cosas cuando canto en un recital o atándome los cordones?

Lamentablemente, por ahorro energético, importante y ecológico, dejo de tener presente las cosas como si de un Tetris se tratara. Priorizando lo presente, dejo lo demás en un segundo plano.

Como buen varón, soy monotarea; (jaja, mono…) Pero hoy quiero expresar mi voluntad de ser consciente: Feliz, escribano; limpiador y padre; cantante y tontuso a tiempo parcial. Amante, creyente; permeable y, para terminar, feliz como al principio.

Sin dar opción a la gravedad que me aplasta, cada vez más contra la tierra, recordándome mi origen, apelo a mi estirpe para seguir aspirando al Evangelio.

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