PRECOCINADOS.

A close view of a variety of stir fry vegetables.

¡Tan bien presentados! En sus cajas de cartón, rodeados por la bruma de la cámara frigorífica; misteriosos. Con su gélida mirada, las merluzas, acompañadas por el salteado de Ajetes y Gambas, nos dicen que las llevemos a casa: A todos, pues conservan la pureza natural de cuando estaban nadando, entre plásticos europeos y americanos, del mar del Norte. Y tiene su encanto la cosa: Ya sea fritos, en microondas o en horno convencional, saben bien. Y estoy hablando de los platos que no son del gusto de la mayoría de la plebe: Acelgas y Espinacas, deliciosas, no son las más demandadas, pero conservan el atractivo de la huerta. (esté donde esté la huerta) Llegamos a las Pizzas. Reinan sobre todos los rebozados, palitos y delicias; envidiadas por las gambas con gabardina y los sanjacobos. Donde se pone una pizza, enrojecen de envidia el resto de la manada. ¿A santo de qué tanta publicidad? Pues que es mucho más fácil que te den las cosas hechas que hacerlas tú. Es deliciosamente descansado. Y, sobre todo, hace que la gente reciba lo mismo, como cuando vas a un burguer: Todos comemos y apestamos igual. Pero me da que es mucho más guay poner tripas al asunto: Un poco de hierbas provenzales de la propia cosecha, de la vida misma, que hace que una vida sea singular y no común. En todo trabajo, todo contacto con cada uno de nuestros hermanos, démosle la impronta personalizada que cada uno necesita. Para darnos por entero en cada asalto. Parar morir y resucitar, nuevos, cada vez, cada día.

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