TODO ES VIDA.

Me gustaría escribir las angustias que viví, los sudores fríos que invadían mi sien cuando te veía o, simplemente, cuando flotaba tu ropa tendida al sol. Quiero recordar la penumbra del primer beso, un paseo por la playa al atardecer, el viento en tu pelo, tu huella en la arena…
Y de las taquicardias cuando no te adivinaba: Esa desazón que tensaba mi corazón ante la posibilidad de no verte. No quiero olvidar, no.
No es mirar atrás. Es constatar que fuiste verdad: Que eres verdad. Que la certidumbre que viene del inframundo de la memoria no miente acerca de ti. Que tus manos siguen tocando la melodía que quiero bailar. Contigo.
No hay muerte si estás aquí. Y no hay vida cuando no estás tú. Que puedo vivir sin ti: Por supuesto. Pero, ¿por qué sobrevivir sin ti cuando puedo habitar tu oscuridad lúcida, tu abrazo?
Que nuestros amores nos hagan soñar con poemas, paseos y atardeceres; que el tiempo no haga del amor un plazo fijo.
Pues, a la vera del amor, todo es vida.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.