¿DE DÓNDE VENIMOS?

¡Qué buena pregunta! ¿Venimos del amor o del deseo? Quizá seamos un accidente y no estábamos previstos. Un penalti por toda la escuadra o un producto de la incesante búsqueda de eternidad por el cromosoma.

Ultimamente pienso mucho en la inevitabilidad de Dios como padre. No tenía más remedio que ser creador desde su omnipotencia. No sirve de nada serlo todo si nadie, libremente, así lo constata. Y digo constata porque se ha de hacer desde la denostada característica humana de amante: Sólo es posible desde el amor.

Por eso, el amor sin libertad es prostitución y la libertad sin amor es esclavitud.

Desde la absoluta libertad, Dios nos soñó libres; y, uno por uno, nos fue diseñando únicos, capaces y transcendentes. La elección, por tanto, es sólo nuestra.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *