MEDIA TIERRA

¿A quién le importa la vida de otro que no sea uno mismo? De verdad. ¿A quién le importa? En nombre de la justicia, de la identidad, se estrangula la verdad para dotar de contenido a lo que es sólo humo. Hoy es una pretendida historia maltratada por los ganadores de otras épocas. Otras, inventar revueltas para condenar al pueblo a la miseria más absoluta en nombre del mismo reprimido pueblo.

No soy capaz, y son muchas las veces que lo intento, de adivinar la gratuidad, la total gratuidad que ha de presidir cada acto de los responsables de un país. Sólo veo bailes de salón, risas sardónicas, hedor pestilente acompañado de perfumes caros; insultos a la pobreza desde la opulencia más aterradora: Mentiras vestidas de puta cara: Empresas asociadas con el poder que se acuestan todas las noches con la justicia para preñarla y hacer hijos bastardos, monstruos sin alma con cara de democracia y razón.

Sólo los mediocres se empeñan en pasar a la historia a cualquier precio. Sólo los que se dedican a prostituirse no tienen problema con ser cal y arena: Todo es dinero.

Por eso no creo en revoluciones que se saldan con sangre de quien nunca las hizo pasar de la ideología a las calles. No soporto a los que, en nombre de la diferencia, crean simas entre hermanos. No sé cómo se hará, pero sí creo que se puede acoger a quien sobrevive al mar, el de en medio. Ya iremos solucionando los problemas que vengan después. Pero no mantengamos la injusticia de quien muere, siguen muriendo, huyendo de guerras de las que desconocen su origen.

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