RESUCITAME

Y llegas. Te reciben y tal. Luego comienzas a vivir según las reglas que rigen. Y eso. ¿Qué puede haber más increíble que ser tenido en cuenta por ti mismo? ¿Qué más puede desear nadie que querer ser escuchado cuando tienes algo que decir, opinar o, simplemente, comunicar? Pero, ahora lo sé, no es una situación idílica la que se vive habitualmente. Luchando contra viento y marea, cambio climático y Brexit en ciernes, hay muchas variables que hacen de tu existencia algo que tiene importancia: Pero no es lo más importante. Lo más importante es la búsqueda del Amor. Sí, sí: No me leas extrañado. Después de la búsqueda del éxito, la belleza, el dinero y el poder, lo único que verdaderamente importa es el Amor. “Quien quiera comprar el Amor, sólo ganará desprecio”. Tanta verdad en tan pocas palabras. Pagar por ser amado, para que alguien, o algunos, finjan que tú tienes valor. O actuar de la manera que quieres ser tratado, intentando crear una imagen especular en la que sentirte abrazado en dos dimensiones, tras el cristal… No se puede. No se debe actuar en contra de uno mismo pues amas tanto a los otros como te amas a ti mismo. Y, cada pago, un suicidio. Cada desamor, una cicatriz. Pólvora mojada los brazos gangrenados de abrazos que maduraron y cayeron a tierra: Sin reposar en quien moría por recibirlos. Así que, píntame un cordero, perdona setenta veces siete, grita a Lázaro desde fuera. Dime que me quieres. Resucítame.

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