LA ALTERNATIVA

No. No voy a hablar de toros. Y mira que la ganadería da mucho de sí; pero no es el momento. Otro día.

Con ésta marea de calor (no puede ser una ola, es terrible) me ha dado por pensar en las opciones que tenía para enfrentarme ante tal meteoro. Vivir bajo el agua de la ducha, plantarme delante de un ventilador hasta que se gasten las aspas, hacerme un traje de cubitos de hielo seco…

Pero, lo que más me ha gustado de lo mucho que me disgusta el calor, es que me ha dado la oportunidad de pensar en que, cuando tengo alternativas, puedo moverme hacia el cambio. Me explico:

Quien vive sin esperanza, sin vislumbrar una luz en la oscuridad, se adapta a ella. El topo tiene un olfato, un oído y un tacto hiperdesarrollados pues son los sentidos que le permiten sobrevivir en tan sombrío medio como es el subsuelo. Y son miopes: Tela de miopes. La vista no es especialmente necesaria. Es por ello que se ajusta y acostumbra a lo que ha elegido como medio vital.

Y bueno: La conclusión es lógica: La chispa de la revolución: El reguero de pólvora que conduce a la Esperanza no es otro que la certeza de que hay alternativa.

Obesidad como condena. Religión como cadena. Género como castigo. Clase social como yunta. Educación inútil como convicción. Ausencia de valores como arquitectura emocional: Todos tienen la alternativa que hace de ellos un motor de cambio, una certeza viva: Buscar la alternativa que, en todo momento, hace que la vida, mi propia vida, tenga valor cada milisegundo que pase.

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