CAMBIANDO

¿Te lo imaginas? ¿Serías capaz de concebir un mundo inmóvil, en el que todo nace y no se hace? Todo esto va de intentar explicar la inmutabilidad a la que parece que estamos sometidos.

Y así son las cosas: Ocurren y punto. Sólo podemos aspirar a recoger los vidrios rotos, a lamentar los muertos, a proferir insultos a quienes no son de nuestro palo.

Y digo: ¡¡¡¡¡¡Y una Mierda!!!!! La Naturaleza no funciona de esa manera. Busca la excelencia dentro de la especie: La máxima adaptabilidad de un grupo para la supervivencia.

Nosotros andamos tocando las narices a la lógica y la gravedad. Negamos la centrífuga del movimiento que nos lleva a la evolución y potenciamos la centrípeta que nos colapsa a todos en un mismo punto. Sin movimiento. Sin creatividad. Todos colocados en su lugar del puzzle.

Del rompecabezas. Quizá sea la explicación. Cada uno ocupa su lugar, inmóvil, del que es único responsable. No evoluciona hacia los lados, pero sí puede hacerlo hacia arriba, buscando las estrellas, o hacia abajo, profundizando en el ser.

Es una tarea que parece demente. Pero, si comienzas a mirarlo así, ¿no te da la sensación de que algo se mueve, está cambiando?

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