SEAMOS UNO

Hoy me levanto leyendo un post que dice que, estadísticamente la cuarta parte de la población musulmana es violenta, asesina y radical. Y lo escribe alguien que se describe como católico. Me pregunto cuántos católicos, qué porcentaje, somos intolerantes hasta el punto de reducir a un grupo humano a estadística. Esto se viene a juntar con una supuesta foto en la que un obispo en tierra de misión dice que los musulmanes son diferentes a nosotros: Que no podemos tratarlos desde nuestra cultura, como si todos fuéramos iguales. El trabajo de división y de énfasis en la diferencia y no en lo que nos une, describe nuestra percepción de la fe. Habla alto y claro del lugar que ocupa el Evangelio en nuestra vida. Quizá la globalización ha hecho que un bereber pueda rapear como un afroamericano de Atlanta. Y eso nos parece curioso. Pero, si en vez de fabular con el horror que viene del universo islámico, se genera un espacio de encuentro y diálogo (y eso lo hacemos uno a uno) quizá la amenaza sea sólo ciencia ficción. A los ideólogos del caos y la desesperación; a los profetas sistemáticos que aúllan desgracias les encanta acojonar a la gente buena. Ahora es el momento en el que la gente buena comience a asustar a los que ganan con el miedo en masa pensando como individuos y actuando orgánicamente. Ojalá seamos uno para que el mundo crea. Y, quien crea que no es solución:A quienes piensan que sólo vendrá del gueto y los muros de contención, les invito, desde el cariño, a que me besen mi blanco culo.

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