Y VUELTA LA MULA AL TRIGO

Creo que es lícito hacerse esta pregunta: ¿De qué sirve a nadie inmolarse en un atentado si ni siquiera tienes el regustillo de ver los resultados de tu obra? Es un “vuelva usted mañana”. Creo que es una buena cuestión que nos habla de la estupidez que supone asociar religión a violencia.

Y creo que la violencia contra si mismo hasta el límite de la propia destrucción habla de la pobreza que habita nuestras almas, nuestros bolsillos y la falta de futuro que hace que esperes en un hipotético pago en Huríes y paraísos.

No me jo..áis los que me habláis de religión y violencia. No me toquéis los co…nes quienes condenáis a la gente por llevar burka o por haber nacido en nación árabe. No existe asociación directa entre violencia y religión salvo cuando intiman, retorcida y pútridamente sazonado con una sensación de poder sobre tus semejantes, mancillando lo más sagrado de cada uno de los hijos de Dios.
A todos los sociológicamente dotados en el primer mundo para denostar a cualquier árabe o musulmán les digo: Sed dignos de la fe que cacareáis. Así comprenderéis que habéis de hacer de vuestra casa, casa de oración y acogida.

A todos los que mezcláis Islam y violencia os exhorto a que leáis el libro: Que no os lo cuenten. Interiorizadlo y comprended que Alá es más grande cuando se sienta a la mesa con el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob. Y que Jesucristo vino a dar vida y valor a cada uno de los pasos que han de hacer de la tierra, el hogar de todos.

Seamos pues, todos, profetas de alegrías y esperanzas: Bajo la luna y la cruz; bajo cualquiera fe que nos haga reconocernos hijos y hermanos.

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