ESPÉRAME

Message in bottle at seaside

Se lo dije con el corazón: ¡Espérame! No sé cuándo volveré, pero, cuando vuelva, pasearemos por la orilla del río, contemplaremos los atardeceres donde florecen los Aloes, escucharemos canciones…

Pero se me olvidó que el tiempo no para. Que la vida no se queda congelada; de pequeño creía que los programas de la tele se quedaban quietos hasta que yo los volvía a conectar dando la vuelta al interruptor del armario en blanco y negro. Mientras yo vivía los días queriendo volver a tu lado, añorando lo que dejé atrás, tú tenías que vivir la vida sin mí. Y no era ni mejor ni peor: Luchabas los días; tantos días.

Y cuando nos encontramos de nuevo, usamos palabras antiguas, gestos trasnochados, lloramos lágrimas viejas. El rio apenas llevaba agua por la sequía, se secaron las flores, no hubo canciones.

Y tuvimos que decidir: Volver a un pasado en el tiempo presente, donde ya no había niños de pecho, ni carritos; a cualquier tiempo, pretérito, siempre peor, que la posibilidad de vivir un abrazo nuevo…

Volver a consagrar nuestros días a hacer sacramento nuestra vida. Ese fue nuestro compromiso. Ya no hubo tortícolis: Sólo mirar al frente, sin nostalgias.

No me esperes como fui. Deséame un buen viaje para que, cuando vuelva, traiga los atardeceres que guardé para ti y que me llenaron de ocres los ojos y de esperanza para compartir.

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