NO ME GUSTAN

Me tocan mucho las narices las frases positivas. No es que esté en contra: Es que me resultan muletas insoportables. Comprendo su función social de apoyo y recuerdo de todas esas cosas que hemos de tener siempre presentes en la mente y el corazón para, de un modo mucho más eficaz, sonreír a la vida y tratar a mis hermanos como me gustaría ser tratado. Por mucho que me digan que me no me entristezca porque no veo el sol, no dejará de ser una ridiculez decir que mis lágrimas no me dejan ver las estrellas. De verdad que comprendo su poesía, lo juro. Pero está por la primera que pueda leer un libro a la fría luz de la luna o de las tintineantes luciérnagas celestiales. A mí se me humedecen los ojos de tristeza cuando no veo un carajo sin gafas. Y doy gracias a Dios por la óptica y la evolución de la compresión en el desarrollo de lentes orgánicas adaptadas a mis defectuosos ojos. Por ello, me parecería mucho más acorde hacer menciones como: – No olvides reciclar. De seguir así, no enterrarán nuestros huesos: Los plastificarán. – El mal humor es pasajero. No hagas de él una cadena perpetua. – Comparte tu dolor, sabiendo que pronto será pasado. – Si no cumples años, estás muerto. – Estás vivo: Puedes evolucionar. – Cree. Te hará mejor persona. – Comparte: Eres muy afortunado de poder hacerlo. Y no abuses de la amistad ni de la familia. Tanto unos como otros son bienes fungibles como lo hagas. Recuerda que hay mucha familia que aún no conoces. Ensancha tu percepción del mundo y te será más fácil aprender del diferente. Y, para terminar, puedo escribir una de esas frases que nos quieren endulzar la existencia: “Vivir es maravilloso” Vive.

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