LÍDERES

Lider of team 3d persons. Isolated on white 3d illustration.

Vivimos tiempos complejos. El huracán Irma se está cebando con cada isla que osa tocar, los Dreamers en Estados Unidos ven cómo está más cerca una deportación masiva en nombre del grandilocuente eslogan de campaña del señor Trump “Make America great again”, como si alguna vez hubiera sido grande. O más grande, no sé… No olvidemos a Kim Jong- Un, un obeso en medio de obesos que rigen a una famélica nación.

A todo esto, mirando los muros de la patria mía, a un lado y al otro, los antagonismos hechos identidad se enseñan las garras. Cada uno de los bloques tienen sus cabezas visibles. Ahí centraré mi discurso.

Nadie se mantiene en el poder por sí mismo. Si hay quien piense que los que están dirigiendo los destinos de naciones, partidos políticos o el poder en cualquiera de sus tallas, está por su valía, siento desilusionarlos. Son hombres de paja. Peleles, idiotas que juegan a llevar el mando del coche teledirigido. No se dan cuenta que es el poder, en estado puro, el que no tiene en cuenta la individualidad de cada uno de los que forman los pueblos, el que juega a ser Dios. Ya sea vestido de dinero o del placer o en nombre de una ideología o un credo, los líderes son marionetas de calcetín: Violados por el culo, joden todo lo que tocan.

Pueda parecer que estoy siendo un poquito caustico, pero nos lo enseña la historia. Hay un antídoto contra todos estos panolis vestidos con trajes caros o detrás de pancartas con look neojipi: La cultura y el contacto con la realidad, desde abajo, desde aquellos que se levantan muy temprano. Los que tenemos el pan asegurado, jugamos en la liga comodín y, con nuestra actitud, amparamos el estado del bienestar de todos los que lideran una liturgia de corrupción, mentiras y tapadillos.

¡Hala pues! Si cada uno de nosotros nos diéramos cuenta de lo increíblemente provechoso que es vivir en una sociedad multicultural. Repito: Una sociedad multicultural, respetuosa, educada y cabal, caeríamos en la cuenta de que es mejor convivir que cavar trincheras.

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