ERRORES

Cometerlos es humano. Gracias a ellos me adapto y me ubico ante la realidad en la que estoy inmerso. Los hay pequeños, como ponerse los zapatos al revés: Doloroso para los pies y para el orgullo. Luego están los de media intensidad, como abollar la puerta de un coche con un bolardo, tan de moda hoy en día… Y aquellos que se refieren a personas: Ya sean de tu círculo cercano o más hacia el extrarradio. Los errores cometidos con familia, amigos, compañeros te acompañan como el barro en los zapatos, como cicatriz en la barbilla.

Tienen efectos secundarios inesperados e insanos. Por inesperado hablo de que, aquellos con los que compartiste la vida entera, se vuelven contra ti, haciendo que el lado oscuro sea una feria del libro, pues conocen todo de ti. Insanos porque tienden a enquistarse, como si de una Tenia se tratara: Te devoran por dentro, anclándote a un pasado que se repite como el ajo.

No puedo cambiar el pasado. Puedo crear una tramoya mental que me ayude a soportar las consecuencias de mis actos, a sobreponerme a la tristeza y la ausencia devenida por tal o cual hecho… Pero no puedo cambiar los hechos. Lo más relajante y pernicioso es colocar mi bienestar en manos de otros, confiando en que puedan resarcirme de algún modo de un dolor añejo y pestilente. Y es un suicidio asistido. Mi alegría, mi capacidad, mi vida, las vivo yo. Soy el único capaz de sellar una puerta que yo abrí.

Mis errores hicieron el hombre que soy hoy. Mis aciertos me dieron la victoria sobre mis fantasmas. Todos ellos me enseñaron a vivir: A cerrar la boca cuando hablar era una pérdida de tiempo, a dejar pasar el tiempo pues me daba perspectiva; y perspectiva para darme cuenta de que todo, todos, soy yo.

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1 respuesta

  1. vicente dice:

    … Y AL FINAL, QUÉ. ¿Cómo poder garantizarnos que sirven, tanto los aciertos como los errores que cometemos? ¿Cómo, más cuando estamos enrolados todos juntos creyendo estar convencidos de hacerlo en una tarea no comprendida en su raíz? ¿Cómo no perder ni distraer los esfuerzos que hacemos, en los que no hemos de dudar que cada quién pone lo mejor de sí? ¿Cómo no dudar, donde cada quién damos fielmente lo mejor en favor del bien para todos?

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