CATALUÑA, MIS HERMANOS.

¡Y dicen que la gente no cree! Que los cuentos de hadas están pasados de moda y que los gigantes y cabezudos están en una fosa común del imaginario popular. Hoy he asistido al mayor de los esperpentos a los que nunca imaginé que me invitaría mi existencia. He vuelto a constatar que la masa es estúpida, que el individuo es inteligente y que los poderosos, de todo signo político, sólo se sirven a sí mismos. En ninguna guerra, es una idea repetida hasta la angustia en mis escritos, ha muerto ningún político. A los despachos no llega el gas Sarin, ni las cacerolas de las señoras poderosas suenan en los balcones de cualquier protesta.

¡Y dicen que la gente no cree! Se lo han tragado hasta el fondo. La necesidad adolescente de una sociedad falta de valores de buscar la propia identidad ha calado en una parte de mis hermanos. Les han dicho que son distintos por hablar un idioma local. Por ello, tienen cultura local y todas esas cosas locales que les hacen sentir que son distintos. Y han asumido una mentira repetida hasta integrarla como verdad. Y eso cavó la primera trinchera. Lo siento, mis hermanos: Sois mi gente por mucho que tracéis líneas fronterizas en vuestro universo.

¡Que los cuentos de hadas están pasados de moda! Que, por arte del beso de amor verdadero de la Princesa Independencia al príncipe Pueblo, van a vivir cien veces mejor que los parias de sus vecinos. Mi madre, cuando escuchaba cosas así, me decía: “No me hagas reír que tengo el labio partido”.

“Los gigantes y cabezudos están en una fosa común del imaginario popular”. Pero no: Salen todos los días a las calles: Insultando la inteligencia. Deformes, patéticos; desde su pretendida influencia, ladran, maúllan o profieren cualquier sonido ininteligible que suene incluso a élfico para poder comunicar sus patrañas.

Pueblo catalán, hermanos míos; no hay un solo día en el que no crea que sois una bendición para nosotros, el resto de los españoles. Que vuestras diferencias nos ayudan a crecer en tolerancia y comprensión. No creo que la división os traiga nada bueno. Sólo rezo para que la paz sea la que presida el corazón de todos los que amamos Cataluña como amamos nuestro terruño.

PD. Ninguna violencia trajo la paz: Sólo la voluntad de diálogo.

También te podría gustar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.