LA VERDAD

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La verdad es un bien de interés general. Me parece una buena manera de comenzar la presente pájara pues es muy interesante resaltar que la verdad incide de una manera perpendicular a todo viviente consciente.

Y sí, es muy largo el prólogo, rediez; pero no puedo por menos que reflexionar sobre algo que es insoportable, pues es la mentira un traje que queda como un guante hasta que llega la verdad, con su luz y taquígrafos, haciendo que encoja y desaparezca. Así, las vergüenzas de quienes mienten quedan expuestas, evidenciando la catadura moral de cada mentiroso.

Pero, ¡Ay! La verdad tiene un lado tenebroso, por decirlo en terminología jedi. Te obliga a ser honrado en todos y cada uno de tus actos; la buena educación es uno de sus daños colaterales, obligando a los usuarios a ser correctos, (polite, you know) cabales. ¿Qué tiene eso de malo, me preguntaras ojiplático? Pues que es muy cansado ser consciente en todo momento de cada paso, obviar los cantos de sirena que te dicen lo de puta madre que sería buscar tu propio interés sin reparar en los perjuicios a tus semejantes. ¡Es tan tentador!

Y de tentaciones hablamos, pues es una pendiente perfectamente engrasada para olvidar tu origen, tu nombre: Lo que te hace humano convirtiéndote en lobo para tu hermano.

Poco más que decir: Si una verdad sólo favorece a una parte de la sociedad, es sectaria. Y, sectaria, por muchos adjetivos que se le pongan a secta, no suena nada bien. Y pongo ejemplos:

• Maravillosa, Hipnótica, Constructiva secta.

Mmmmnosé. No. Decididamente no. Nada que valga la pena es tan barato como una mentira. Y la verdad, su aprendizaje y su recorrido tendría que ser asignatura obligatoria en todos los niveles, para tender puentes: Para que no hagan falta puentes que tender pues será la verdad el camino.

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