NO PERDER LA OPORTUNIDAD

Dados los hechos que acontecen en nuestra nación, puede haber un sentir común: Algo está pasando y parece que es nuevo. Pero no. Ser mentiroso, malcriado, grosero son cosas propias de niñatos maleducados, consentidos. No pretendo faltar en ningún momento a nadie. Si alguien se siente ofendido, le pido mis más profundas disculpas, pero no cambio ni una coma.

Fundamentar un derecho en mentiras es dinamitar las raíces del futuro que dicen buscar los padres de la república catalana. ¿Quién se puede fiar de algunos que se saltan la legalidad para inventar una nueva que quiere adherirse a la legalidad internacional? ¿Creerías tú en alguien que dice y desdice según le conviene?

Un tataranieto de Hermann Goering es el responsable de “exteriores”. Miente más que habla y, sin embargo, los periodistas foráneos lo prefieren a los interlocutores del gobierno español porque habla inglés y está siempre dispuesto a potar sus mentiras allá donde le pongan un micro. Lo siento. No me sale la empatía con alguien que ha hecho de la falacia y la desfachatez su modo de vida.

Que quede claro que no es nada personal: Digo todo esto de los gobernantes catalanes porque hay mucho que esconder y es más sencillo huir hacia lo desconocido e ilegal, que ser capaces de reconocer toda la ponzoña que cuarenta años han hecho con tan gran región. Y, como no es personal y no debo fidelidades a nadie que trabaje para el pueblo en períodos de cuatro años, me encantaría un 155 en Andalucía, para que alguien auditara las cuentas de nuestra junta. Es probable que nos lleváramos la desagradable sorpresa de que los ladrones cambian de nombre, pero no de profesión. Que demasiado tiempo en el poder corrompe y que, quien no se suma al carro es tonto. Que no se puede perder la oportunidad de robar a la ciudadanía.

No sólo roban el dinero que es de todos: Mancillan la fe de los que aún creen en la decencia, pues tienen que ganarse el pan todos los días: Algo que muchos de ellos no saben lo que es.

¿Cuántas mentiras nos hemos tragado de otros países, otros conflictos, otras revoluciones pues recibimos una sesgada parte de la verdad? ¿No creéis que es preceptiva la pregunta?

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